Ayer, apretando el culo, a media hora de que empezara el partido del Power Electronics, y gracias a la inestimable colaboración de una muy buena amiga, conseguí hacerme con un abono para asistir a la fase final de la Copa del Rey, que se celebra en el Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid, al lado de casa, vamos.Estuve hace 5 años en el mismo escenario, viendo el mismo espectáculo, y desde entonces me quedaron ganas de repetir. Supongo que también sería porque el entonces Pamesa Valencia (hoy Power Electronics Valencia) llegó contra todo pronóstico a la final, que perdió contra el Tau Cerámica en un primer cuarto para olvidar y que marcó el desarrollo de todo el encuentro.
En todo caso, lo que más me gustó fue el ambiente que se respira entre las aficiones de los equipos de baloncesto. Obviamente, todos quieren que gane su equipo, pero son capaces de reconocer los méritos del rival sin que por eso se le caigan los anillos. Es más, no hay ni una mala palabra entre aficiones rivales, y por supuesto, no hace falta entrar acompañados por la policía, como en el fútbol. Cuánto tiene que aprender el fútbol del baloncesto...
Además, la entrada está muy bien para ser de las más baratas, porque está en las localidades más bajas, y aunque es un fondo, está cerca de la esquina, con lo que se ve muy bien. La foto está hecha desde mi asiento, aunque claro, en foto todo parece que está mucho más lejos. Y la afición del Power es una pasada. Van a muerte con su equipo, y si bien se escucha algún insulto hacia los árbitros y las protestas típicas, el respeto al rival prima en todo momento. En resumen, se anima, pero sin la necesidad de insultar a los rivales.
En cuanto a los partidos, por lo menos estuvieron entretenidos. En el primero, el Power Electronics ganó con facilidad a la revelación de la ACB, el Blancos de Rueda Valladolid, y la verdad es que casi se fueron sin querer, como reconoció Víctor Claver al finalizar el partido. Por cierto, que Víctor Claver hizo un partidazo, demostrando mucha más personalidad de la que demuestra cuando juega en la selección.
El segundo partido fue más entretenido, pero más por las ganas que teníamos la inmensa mayoría de que perdiera el Madrid que por el desarrollo del mismo. El resultado es ajustado, pero la sensación era que el Madrid tenía el partido controlado, porque el Gran Canaria, quitando de Carroll y Green, y con la ausencia de Savané por lesión, poco podía hacer para ganar a un Madrid que con Sergio Rodríguez sobre todo en los últimos 15 minutos y con un Ante Tomic que junto con Mirotic firmaron un muy buen partido, daba la sensación de tener el partido controlado en todo momento.Me dejó muy buenas sensaciones Mirotic, que pese a su juventud y su altura demostró que en ningún momento le vino grande el partido, pese a que hay que cuidarlo, sobre todo de los medios. Seguramente, si jugara en otro equipo no tendría ese problema, pero jugando en el Madrid y con las ganas que tienen siempre los medios madrileños de buscar héroes locales, puede que al final se quede en flor de un día. Tiene condiciones para no serlo y dar muchos años de muy buen baloncesto, en el Madrid y en la selección, o incluso en la NBA, pero habrá que ver cómo tiene la cabeza de amueblada a sus 19 años.
Y hoy, a ver los otros dos emparejamientos de cuartos, que adquieren la forma de derby regional. A las 7 de la tarde, BBK de Bilbao contra Caja Laboral Vitoria, y a las 21:30, el Barça - Joventut, en uno de los duelos más clásicos que puede haber en el baloncesto español. Además, tengo ganas de ver a Pepu dirigiendo un partido, porque nunca lo he visto.





