
Esto les da un periodo de 4 meses para renegociar con los acreedores antes de acogerse a la ley concursal, o como se ha llamado toda la vida, presentar suspensión de pagos. Pero sobre todo, lo que más llama la atención es que todo este año pasado, y el anterior, nos han estado pidiendo dinero al 10% sin más garantías que la palabra de los Ruiz Mateos.
A eso me refiero con lo del timo de la estampita. Ruiz Mateos presentó unos pagarés, fuera de todo control por parte de la CNMV que ofrecían un 10% de rentabilidad (la faltó ofrecer el céntuplo en el cielo). Como en aquella escena de "Los tramposos", en la que Toni Leblanc vendía estampitas, el incauto también tiene culpa. El timado es a su vez timador y espera engañar al timador, hasta que le dan el cambiazo.
En este caso, Ruiz Mateos vendía pagarés del Grupo Nueva Rumasa, que hacían el papel de los billetes que enseñaba el timador al grito de "estampitas, estampitas", sin embargo, lo que luego vendía eran pagarés de una sola empresa (ahí daba el cambiazo), lo que hacía que el resto de empresas del grupo no fueran garantes del cobro de los mismos. Por tanto, una vez esa empresa se acoge a la ley concursal, o dicho de otro modo, presenta suspensión de pagos, del pago se hace cargo el sursum corda, pero desde luego Ruiz Mateos no.
Unos 5.000 incautos son los que han mordido el anzuelo, sin pararse antes a pensar que esa rentabilidad era excesiva, y que ahí podía haber gato encerrado. En todo caso, ha sido precisamente su codicia lo que les ha llevado a arriesgar su dinero en una inversión sin control y garantizada por la palabra de Ruiz Mateos. Lo malo es que los bancos han hecho lo mismo, y hemos salido a rescatarlos, a base de recortes sociales sin precedentes.
Veremos cuánto tardan en salir los "afectados" a pedir que el gobierno se haga cargo del tema y a echarle la culpa a Zapatero. Les doy el día de hoy. Como el gobierno les haga caso, lo próximo será pedirle que nos devuelvan el dinero que nos costó el décimo de lotería que compramos en Navidad, por publicidad engañosa o algo así. Si inviertes en un producto de mucho riesgo, tienes que asumirlo, y del mismo modo que no repartirían las ganancias entre todos (y no me vale que tengan que pagar impuestos, yo también los pago) ahora se tendrán que comer la pérdida, o denunciar ante los juzgados. Ellos verán.