
Supongo que el paso de ser la religión oficial que llevaba a Franco bajo palio a ser una más, aunque siempre beneficiada por ser la mayoritaria, es duro, pero "es lo que hay". El problema es que la Iglesia no lo admite y quiere seguir siendo el referente que guíe la acción política, bien convocando manifestaciones o a través de los medios de comunicación de su cuerda o directamente de su propiedad. Y no contentos con eso, además se dedican a insultar a quien no piensa como ellos, con lo que si tenían razón, acaban por perderla.
Obviamente esto no va por los "curas de barrio", que son los que de verdad transmiten el mensaje que se supone de Jesucristo, para ellos vayan todos mis respetos. La labor que hacen nunca será bien ponderada y acabarán pagando los excesos verbales (porque de obra poco, la verdad) de sus superiores jerárquicos, que suelen ser los que de verdad están invitados "a la mesa del señor", con minúsculas. Y no hacen ascos a la invitación.